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¿Qué es la tuberculosis?

Todo lo que necesitas saber sobre la enfermedad, la bacteria que la causa y por qué sigue siendo un desafío de salud pública mundial. Explicado por un médico.

Introducción

Cuando un paciente me pregunta "¿doctor, qué es exactamente la tuberculosis?", siempre noto algo en su mirada: una mezcla de miedo y confusión. Es una pregunta que parece sencilla, pero detrás de ella hay décadas de historia, millones de vidas afectadas y, afortunadamente, una historia de progreso médico real.

La tuberculosis, conocida en muchos lugares simplemente como "TB" o "TBC", es una de las enfermedades infecciosas más antiguas que conocemos. Hay evidencia de su presencia en momias egipcias de hace más de cuatro mil años. Sin embargo, lejos de ser una enfermedad del pasado, hoy sigue siendo una de las causas más importantes de muerte por infección en el mundo entero.

Según el Informe Global de Tuberculosis 2024 de la Organización Mundial de la Salud, la tuberculosis ha vuelto a posicionarse como la enfermedad infecciosa más letal del planeta, superando incluso al COVID-19. WHO En 2023 se registraron aproximadamente 10,8 millones de nuevos casos y 1,25 millones de muertes en todo el mundo. PubMed Central Estas cifras no son solo estadísticas: detrás de cada número hay una persona, una familia, una comunidad impactada.

En América Latina, la situación también es preocupante. Entre 2014 y 2019, la incidencia de tuberculosis en la región aumentó de 38,4 a 41,7 casos por cada 100.000 habitantes. Investigarmqr Países como Brasil, Perú, Bolivia y Haití concentran una parte importante de esa carga.

Pero hay una noticia que quiero que quede muy clara desde el principio: la tuberculosis tiene cura. Con un diagnóstico oportuno y un tratamiento completo, la gran mayoría de las personas se recuperan. El problema no es la falta de solución médica; el problema es la falta de información, el miedo al estigma y la demora en buscar atención.

Esta página fue escrita para que entiendas qué es realmente la tuberculosis: cuál es la bacteria que la provoca, cómo llega a los pulmones, por qué algunas personas enferman y otras no, y cuál es la diferencia entre estar infectado y tener la enfermedad activa. Te lo explico como médico, con rigor, pero también con la claridad que merece cualquier persona que necesita comprender lo que está pasando en su cuerpo o en el de alguien que quiere.

Definición: ¿qué es exactamente la tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria específica llamada Mycobacterium tuberculosis, también conocida popularmente como el "bacilo de Koch", en honor al médico alemán Robert Koch, quien la descubrió el 24 de marzo de 1882.

Dicho de forma directa: la tuberculosis no es un virus, no es una enfermedad genética y no es causada por el frío ni por la humedad. Es una infección bacteriana. Eso importa porque define cómo se previene, cómo se diagnostica y cómo se trata.

La tuberculosis afecta principalmente a los pulmones, y cuando lo hace se llama tuberculosis pulmonar. Sin embargo, la bacteria puede viajar por la sangre y el sistema linfático hacia otros órganos del cuerpo, produciendo lo que se conoce como tuberculosis extrapulmonar: en los ganglios linfáticos, los riñones, los huesos, la columna vertebral, las meninges (las membranas que rodean el cerebro) e incluso la piel.

Una aclaración importante desde el inicio: tener tuberculosis no significa necesariamente estar enfermo. Existe una forma silenciosa llamada tuberculosis latente, en la que la bacteria vive dentro del cuerpo sin causar síntomas ni ser contagiosa. Más adelante explicamos esa diferencia con detalle, porque es uno de los conceptos más incomprendidos sobre esta enfermedad.

Tuberculosis pulmonar: la forma más frecuente y más contagiosa

La tuberculosis pulmonar es, con diferencia, la presentación más común de la enfermedad. Representa alrededor del 80 al 85% del total de los casos. Elsevier Es también la única forma contagiosa: solo quien tiene la bacteria activa en los pulmones puede transmitirla a otras personas.

Cuando la bacteria llega a los pulmones y supera las primeras defensas del sistema inmune, comienza a multiplicarse lentamente dentro del tejido pulmonar. El cuerpo responde formando una estructura defensiva llamada granuloma: una especie de "muralla" de células inmunitarias que rodea a la bacteria para contenerla. En muchos casos, esta respuesta es suficiente y la infección queda controlada sin llegar a causar síntomas. Eso es la tuberculosis latente.

Pero cuando el sistema inmunitario no puede mantener ese control, ya sea porque la persona está desnutrida, tiene VIH, diabetes, recibe medicamentos que suprimen sus defensas, o simplemente porque la bacteria es muy agresiva, el granuloma se rompe y la bacteria comienza a destruir tejido pulmonar. Ahí es cuando aparece la tuberculosis pulmonar activa.

Los síntomas clásicos de la tuberculosis pulmonar activa incluyen:

  • Tos persistente por más de dos a tres semanas, inicialmente seca y luego con expectoración.

  • Expectoración con sangre (hemoptisis), que puede ser desde pequeñas manchas hasta cantidades más importantes.

  • Fiebre de bajo grado, frecuentemente vespertina (aparece o se intensifica por las tardes).

  • Sudoración nocturna abundante.

  • Pérdida de peso progresiva y sin causa aparente.

  • Cansancio y debilidad constantes.

  • Dolor torácico en algunos casos.

Algo importante que quiero destacar como médico: estos síntomas aparecen de manera gradual y muchas veces se confunden con otras enfermedades. Eso es lo que hace que muchos casos se detecten tarde. Una persona puede llevar semanas con tos y atribuirla a una gripe, al clima o al polvo, sin imaginar que puede tratarse de tuberculosis. Si la tos dura más de dos semanas, siempre es necesario consultar a un médico y descartar esta enfermedad.

Tuberculosis extrapulmonar: cuando la bacteria va más allá de los pulmones

No toda la tuberculosis ocurre en los pulmones. Se estima que la tuberculosis extrapulmonar representa alrededor del 20% del total de casos de tuberculosis a nivel mundial. ScienceDirect En personas con VIH, esa proporción puede ser significativamente mayor.

La tuberculosis extrapulmonar ocurre cuando la bacteria se disemina desde el pulmón hacia otros órganos a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático. Puede afectar prácticamente cualquier tejido del cuerpo. Los sitios afectados con más frecuencia son la pleura (la membrana que recubre los pulmones), los ganglios linfáticos, el tracto gastrointestinal, los huesos y las articulaciones. Redalyc Con menor frecuencia puede comprometer el sistema nervioso central, las vías genitourinarias, el pericardio (la membrana del corazón) y la piel.

Las formas más importantes de tuberculosis extrapulmonar son:

Tuberculosis pleural: Es la localización extrapulmonar más frecuente. Afecta la membrana que recubre los pulmones, llamada pleura, causando acumulación de líquido en el espacio pleural. Medigraphic Se manifiesta con fiebre, dolor torácico y dificultad para respirar.

Tuberculosis ganglionar (linfadenitis tuberculosa): Afecta los ganglios linfáticos, especialmente los del cuello. La persona nota un aumento de tamaño de esos ganglios, que al principio son indoloros y firmes. Es una de las formas más comunes en niños.

Tuberculosis ósea y articular: La bacteria puede afectar la columna vertebral en lo que se conoce como Mal de Pott, una forma grave que puede causar deformidad y compresión de la médula espinal. También puede afectar articulaciones grandes como la cadera, la rodilla o el hombro, produciendo dolor crónico y limitación del movimiento.

Tuberculosis del sistema nervioso central (meningitis tuberculosa): Esta es una de las formas más graves. La bacteria afecta las meninges, causando un cuadro de meningitis con fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez de nuca, confusión y, si no se trata a tiempo, puede dejar secuelas neurológicas permanentes o causar la muerte.

Tuberculosis renal: La infección renal puede manifestarse como una infección urinaria atípica, con fiebre, dolor en la espalda y piuria (pus en la orina) sin que se encuentren los gérmenes habituales en el urocultivo convencional. Merck Manual

La tuberculosis extrapulmonar no es contagiosa de persona a persona, ya que la bacteria no está en las vías aéreas. Su diagnóstico es más difícil porque requiere tomar muestras del órgano afectado mediante biopsias o punción, y los síntomas pueden parecerse a muchas otras enfermedades.

Infección latente vs. enfermedad activa: la diferencia que muchos desconocen

Este es, en mi experiencia clínica, el concepto que más confusión genera entre los pacientes y sus familias. Y es también uno de los más importantes para entender la tuberculosis.

Cuando alguien inhala la bacteria y esta llega a sus pulmones, se pueden producir dos escenarios completamente diferentes:

Escenario 1: Tuberculosis latente

El sistema inmunitario contiene la bacteria pero no logra eliminarla completamente. Ocurre una respuesta de inmunidad celular que resulta en la formación de granulomas, en cuyo interior un número limitado de bacterias se mantienen latentes, en más del 90% de los casos de forma indefinida. Elsevier

La persona con tuberculosis latente:

  • No tiene síntomas de ningún tipo.

  • Se siente completamente bien.

  • No es contagiosa. No puede transmitir la enfermedad a otros.

  • Solo puede detectarse con pruebas específicas (PPD o IGRA).

Se estima que más de un cuarto de la población mundial tiene tuberculosis latente. Ijidonline La mayoría de estas personas nunca desarrollarán la enfermedad activa a lo largo de su vida.

Escenario 2: Tuberculosis activa

Alrededor del 10% de las personas con tuberculosis latente desarrollarán la enfermedad activa en algún momento de su vida, la mitad durante los primeros 18 meses tras la infección. Elsevier

El riesgo de que la tuberculosis latente se active aumenta considerablemente cuando el sistema inmunitario se debilita. Las causas más frecuentes de esa debilitación son:

  • Infección por VIH: es el factor de riesgo más importante a nivel mundial.

  • Diabetes mellitus: multiplica significativamente el riesgo de activación.

  • Desnutrición: uno de los factores históricos más relacionados con la TB.

  • Tratamientos inmunosupresores: como los que se usan después de trasplantes de órganos o para enfermedades autoinmunes.

  • Tabaquismo: daña las defensas del pulmón y facilita la progresión.

  • Edad avanzada o infancia temprana: momentos en los que el sistema inmune es menos robusto.

La persona con tuberculosis activa:

  • Tiene síntomas (tos, fiebre, pérdida de peso, sudoración).

  • Sí puede contagiar a otras personas si la TB es pulmonar.

  • Requiere tratamiento inmediato con antibióticos específicos.

  • Es diagnosticable con baciloscopía, cultivo o pruebas moleculares.

Comprender esta distinción es fundamental porque, en muchos casos, tratar la tuberculosis latente antes de que se active es posible y evita la enfermedad. Esto es especialmente importante en personas que conviven con un caso confirmado de TB activa.

RESUMEN DEL ARTÍCULO

Lo más importante en pocas palabras:

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa bacteriana causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria de crecimiento lento con una capacidad notable para sobrevivir dentro del sistema inmunitario. Se transmite exclusivamente por el aire, a través de pequeñas partículas que una persona enferma expulsa al toser, hablar o estornudar.

La forma más frecuente es la tuberculosis pulmonar, pero la bacteria puede afectar prácticamente cualquier órgano del cuerpo. Existe una forma silenciosa llamada tuberculosis latente, en la que la persona está infectada pero no enferma ni contagia; y una forma activa, con síntomas y capacidad de transmisión.

A nivel mundial, la tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa con mayor mortalidad, con casi 1,25 millones de muertes en 2023. Pero la buena noticia es contundente: con diagnóstico oportuno y tratamiento completo, la tuberculosis se cura en la gran mayoría de los casos.

"Ahora que entiendes qué es la tuberculosis, el siguiente paso es reconocer sus señales. Muchas personas conviven con los síntomas durante semanas sin saber que pueden estar enfermando. Conocer los síntomas puede ser la diferencia entre un diagnóstico temprano y uno tardío."

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